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Cómo fue que cambié el fútbol por el ciclismo


Últimamente el Mike me dijo que si no hubiese visto la película RAD seguramente hubiese sido afecto al "Panbol" (Nombre despectivo del futbol nacional)... Puede que tenga razón, puede que no, pues cuando salió la película RAD yo ya era un BMX Freestyler, que nomás tocaba la pelota para cascarear de vez en cuando con los cuates.

Pero ciertamente me apasionaba jugar fútbol, desde pequeño me la pasaba pateando una pelota de hule rebotándola contra la pared en la casa de mi abuela. En la primaria tuve un contacto más estrecho con el fútbol y deseaba jugar en el equipo representativo de la escuela que eran los de 5° y 6° grado, incluso le hacía su tarea a estos gays con tal de que me dejen jugar, pero si entraba al partido era por muy poco tiempo y me cambiaban.

Luego en quinto grado me cambié de primaria por que la pinche maestra no me quiso inscribir, pero las cosas pasan por algo. En una ocasión nos tocó jugar contra mi antigua escuela, incluso reconocí a varios de mis ex-compañeros, les metí un gol que me supo a gloria... Jajajajajajaja Si we, les ganamos! (Tomen put•s!).

En las cascaritas de la cuadra siempre salía lesionado pues por ese rumbo casi no había morros de mi edad, yo tenia 10-12 años contra weyes de 16-18 o más grandes. Me acuerdo que quería tener unos buenos tacos de futbol, y ya cuando ganaba mi propio varo me compré unos Adidas pocamadre en una tienda que estaba en la calle 65 con 56 "Deportes Loria", los usaba hasta para ir a la escuela y se me gastaban los mugres taquitos de la suela.

Para la secundaria la cosa empeoró, yo no había repetido curso así que entré bien pequeñuelo a la secu y los de la selección de mi escuela eran puro mastodonte. Llegué a jugar un único partido y me metieron porque no había otro en la banca, nos dieron una arrastrada marca diablo, yo di el pase para nuestro único pinche gol... Nadie me lo reconoció, creo que ese fue mi último partido de fútbol escolar. Realmente estaba muy desanimado y en la prepa ni siquiera intenté ingresar a algún equipo porque las pruebas de selección estaban saturadas y sabía que no podía competir con jugadores de mayor habilidad.

Mi equipo preferido de siempre fueron los Pumas de la UNAM. En una ocasión me llegó la noticia de que un entrenador (Dizque egresado de los Pumas) andaba buscando chicos para un equipo para un torneo intercolonias, pasamos la "prueba", llevamos nuestras fotos y pagamos una cuota. Después de un entrenamiento, este pendejo ya no se apareció más, se peló con nuestro varo y de paso con nuestras ilusiones de jugar en un equipo!

Tal vez esto mismo hizo que volteara mi vista cada vez más hacia la Bici, aunque ya andaba sobre ella desde hace un buen rato, la falta de un equipo serio (Y como terapia de algunas decepciones amorosas!) hizo que me enfoque mas a la bicicleta. Un día me fastidié de estar aplastado frente a la TV viendo los partidos de fútbol, así que empecé a salir todas las tardes a darle a la Bici, yo solimán. Pronto encontré amigos con el mismo gusto a fin por los homb... Jajajajajajaja digo, digo por la bicicleta y el BMX... Lo demás es historia!

Es bien sabido que el deporte más popular en México y de muchos otros países es el fútbol, se atribuye esto a que es fácil de practicarlo, pues sólo necesitas un simple balón, una calle y dos latas para la portería. Se ha creado toda una industria televisiva y comercial alrededor de este deporte, el país se paraliza cada vez que hay un partido importante ya sea de liga o la selección nacional.

El problema es que hay muchos "aficionados" al fútbol, pero no lo practican y es allí donde pienso que está el pedo mundial del mundo, pues a mi forma de ver, no le encuentro chiste sentarse a ver un partido y atascarse de carnitas, pizza, papas fritas, botanas, refrescos de cola, cerveza, etc y decir que te gusta el deporte... Esto me hace formular la siguiente pregunta: ¿Eres aficionado al fútbol o a la TV?

El fútbol en sí no es malo, pero se ha convertido en un circo, un negocio redondo! Además de transmitirlo, se debería fomentar su práctica aún mucho más, aunque la verdadera solución está en nuestras manos, con tan sólo apagar la TV y salir con nuestros hijos a pegarle de patadas al balón, hacer un poco de ejercicio para mejorar nuestra salud. Incluso también mejorarían nuestras relaciones familiares pues conviviríamos más con los nuestros.

Por otro lado, el ciclismo en todas sus modalidades tiene muchas virtudes, el único defecto que le encuentro es que es caro, y para sobresalir llega un momento en que tienes que echar mano de la tecnología: Cuadros de carbón, suspensiones, frenos hidraulicos, grupos de cambios, ropa especial, Etc. todo de última tecnología (Eso de que, no es la flecha, es el indio, ya quedó atrás) A guevo necesitas contar con un super patrocinador, porque si te confías de que todo te lo va a pagar la Federación o Asociaciones, os la vais a pelar!.

Además hay que considerar que el ciclismo es un deporte en el que tienes que entrenar duro y hacer sacrificios para mantener el nivel óptimo de competencia, siempre hay un cabrón que sale de la nada y te jode, hay que considerar también que esto dura tan solo unos cuantos años, y que nadie vive o mantiene a su familia del producto obtenido en competencias. Todo esto no se los digo para desanimarlos, si no en el sentido de que no hay porque calentarse los "kiwis", mejor disfruta del ciclismo, de tus amigos, de las rodadas, de tu bicicleta... y punto!

Hoy en día les puedo asegurar que no "consumo" nada de futbol o panbol. No me sé los nombres de los jugadores ni entrenadores actuales, el tal Messi ni sé en qué equipo está jugando, porque prefiero estar activo manejando mi bici con mi segunda gran familia, mis amigos ciclistas, pasándola bien, conociendo gente bonita y lugares maravillosos de nuestro estado y ¿porque no? de nuestro país.

He inculcado a mis hijos el amor por el ciclismo, pero si alguno de ellos se decide por algún otro deporte, incluso el fútbol, créanme que los apoyaré, pero que le den con ganas y siempre anteponiendo el estudio, que es al final, de lo que subsistirán. ¡Mantengamos los pies en los pedales y listo!

Street Riders BMX Club


Street Riders fue un club de ciclismo BMX creado en 1996 con la finalidad de darle seguimiento al deporte organizado y crear nuevos atletas de la disciplina, para representar al estado en competencias nacionales.

Para tal efecto nos dimos de alta ante la Asociación de Ciclismo de Yucatán (Presidida en ese tiempo por el Profr. Álvaro Pacheco QEPD) como Liga Yucateca de Ciclismo Acrobático (LYCA) y a la Comisión Nacional de Ciclismo Acrobático (CONACIA) presidida por nuestro gran amigo Fernando Ortiz.

Como resultado de ese trabajo, representamos al estado en competencias realizadas en los estados de Quintana Roo, Campeche, Veracruz, San Luis Potosí, Puebla y Distrito Federal (CDMX) entre otros, obteniendo lugares destacados tanto en la modalidad de rampa como de piso (Flatland). Todo esto gracias a la inclusión del BMX como deporte olímpico y el mayor apoyo por parte de la Federación Mexicana de Ciclismo a la que igualmente estábamos adheridos como cualquier otro deportista federado.

El club Street Riders fungía como escuela de BMX para niños y jóvenes, se organizaban competencias de carácter local, peninsular y nacional con el apoyo del Gobierno del Estado, del Ayuntamiento de Mérida y algunas empresas locales del ramo del ciclismo como Bicimotos, BiciCompany y otros.

Se realizaban exhibiciones en algunas escuelas, colonias o eventos públicos para promocionar el deporte. Los lugares de entrenamiento oficiales fueron en el interior de la Unidad Deportiva Kukulcán y Parque Recreativo de Oriente (Fracc. del Parque), donde se tenían instaladas las rampas (Cuarto de tubo, mesa, espina, funbox, Etc) que se usaban tanto para entrenamiento como para competencias.

Otros lugares que nos servían de entrenamiento o reunión eran el parque de las Américas, la pista de patinaje del Zoo Centenario, el parque de la Col. Esperanza, la pista de patinaje de la Col. Alemán, entre otros.

Entre sus integrantes destacados podemos mencionar a: Adrián Caamal, Everardo Medina, Alberto Aguilar, Alex Gil, Alejandro Caamal, Julio Rejón, Jardiel Caballero, Joaquín Naal, Luis Puga, Carlos Ching, Máximo Salazar y su Presidente Eduardo "Lalo" Paredes. entre muchos otros que escapan de nuestra memoria.

Fueron años muy fructíferos pues se pudo quitar esa mala imagen que tenían los muchachos en bicicleta quienes eran confundidos con vándalos.

A partir del año 2005, este deporte sufrió algunas innovaciones, donde realmente no era necesaria la labor de equipo y se volvió individualista, el apoyo de las autoridades cada vez era menos frecuente y los dirigentes del club empezaron a tener otras ocupaciones. Las actividades como organización se dieron por terminadas en 2006, dando paso a nuevas generaciones y otro estilo de administración.

Algunos antiguos practicantes de este deporte han continuado sus actividades ciclistas dentro del ámbito del Mountainbike (MTB) Tal es el caso de Alex Gil, Max Salazar, Richard Palomo, Eduardo Paredes, entre algunos otros.

Puedes ver imágenes de esta época en las galerías de BMX Old School Mérida

La historia oculta de una Bicicleta BMX | Redline RL-20


Buen día hermanos bikers, en esta ocasión les voy a contar algo triste y anecdótico a la vez.

Entre los innumerables grupos de ciclismo a los que pertenezco, me llegó la publicación de esta bicicleta BMX antigua, como de principios de los 80s y me recordó una escena de mi vida, cuando laboraba en conocida tienda de Bicicletas, hace ya como 15 años.

Mi trabajo era hacer y enviar anuncios de prensa a diferentes periódicos y revistas, diseñar todo la papelería, letreros y lonas referente a la tienda y mandarlo a imprenta así como a sucursales, entre otras cosas de diseño gráfico.

A veces para matar el aburrimiento en mis ratos francos (Por lo general hacía rápido mi trabajo o a veces eran repeticiones con leves cambios) me daba una vuelta por el taller de bicicletas, me gustaba curiosear entre las bicicletas que llevaban los clientes a reparar e incluso a restaurar.

Llegue a ver bicicletas de los años 50s, todo tipo de Choppers y Vagabundos, Recumbentes, de dos y tres plazas, triciclos raros, monociclos y en una ocasión me tocó ver una bicicleta como de dos metros de alto (Creo era de algún circo!). Bueno, hasta el carrito de Google Maps con sus cámaras periféricas llegó a caer allí.

Entre esas maravillas, una vez vi una bicicleta BMX importada de Estados Unidos, era una Redline RL-20 (1984) de color blanco y cuadro sencillo, la bicicleta se veía intacta, vieja y con rasgos del tiempo pero nunca usada, lo cual llamó más mi atención, pues para el tiempo que tenía era imposible ver una asi con pintura, calcomanías y componentes originales, llamada "Survivor" por los coleccionistas y restauradores.

Le pregunte al mecánico si no sabía algo referente al dueño y si no la vendían, pues me interesó de sobremanera, me dijo que cuando vengan por ella me avisaba, la oficina de diseño y publicidad estaba a unos pasos del taller.

Pasaron unos días y el mecánico (Se llama Ángel) me avisó que el dueño de la bici ya estaba allí, así que fui a su encuentro, era un señor joven como de 45 años aprox. blanco y entrecano, con ropas de calidad; Con varo, pues.

Me presenté y le pregunté si no vendía la bicicleta y me dijo lo siguiente: "Esta bicicleta era el regalo de cumpleaños de mi hijo, era una bicicleta que deseaba mucho y se la traje de Estados Unidos, la bicicleta llegó unas semanas antes y la guardé en el garaje para dársela el día esperado. Lamentablemente falleció por una enfermedad en el corazón de la cual no teníamos conocimiento. Hace unos días, cuando hacíamos limpieza me la encontré en su caja, tal como la había guardado en el garaje hace ya como 8 años, le pregunté a mi esposa que podíamos hacer con ella y decidimos restaurarla para regalársela a un sobrino nuestro, de 12 años de edad, más o menos de la misma edad que tenía mi hijo"

Por su puesto que ya no le insistí en comprársela, incluso ya ni hablamos de eso, él ya tenía un destino para la bicicleta. Nos despedimos y se llevó su bicicleta la cual haría feliz por fin a un niño.

La anécdota aquí es fácil de intuir y tal vez hasta me la guardé en la bolsa para sacarla en el momento adecuado, pero pienso que si compras un regalo para alguien, no esperes una fecha especial para entregárselo, hazlo feliz tan pronto como puedas pues no sabemos que puede pasar al siguiente minuto. Igualmente si compras una camisa (Por decir un ejemplo) para un evento especial, no esperes ese momento especial... Ese momento especial es ahora, el momento especial es la vida... Ponte esa pinxe camisa!

Por: Lalo Paredes | Foto: Mr. Nes

Mi primera bicicleta | La Historia de la Vagabundo


En los mejores recuerdos de mi infancia siempre estoy montado en mi bicicleta Vagabundo con sus llantas Tornel... Era aventura tras aventura. Fue un regalo que mi querida tía Dulce en mi cumpleaños, se siente una pinche emoción indescriptible! Me acuerdo que cuando aprendía a manejar mi bicicleta, me rebané los dedos del pie derecho con el disco y la cadena... Huuuu, hasta me da escalofríos de solo acordarme..!!!

En una ocasión la desarme todita con las herramientas de mi papá y luego ya no buscaba como armarla pero después de varias horas lo logré y ya nunca más la llevé con el técnico pues ya sabía yo como hacerlo, incluso desarmaba y engrasaba la maza trasera de freno de contrapedal Bendix 76 (Alemana).

Algunos buscadores de bicis clásicas en internet, han llegado a ofrecer hasta 5 mil pesos por una Vagabundo con piezas y pintura original. Dentro de las Bicis de colección hay otras marcas clásicas, como las Chopper, Skipper y Riviera también de Windsor así como las Flipper y Mototrial (Bimex).

En aquella época juntaba el dinero de varias chambitas y me iba a la refaccionaria del centro (Bici Company) a comprarle sus accesorios como las tapas redondas laterales de plástico, sus cuentitas para ponerle en los rayos, calaveritas y cintas reflejantes, calcomanías originales... Únicamente no le ponía sus barbas en los puños, eso si me parecía medio puñal.


En la infancia tenía un amigo, le decían el "Chispa", tenía una Vagabundo color amarillo metálico de pocamadre, parecía de oro la condenada bicicleta. Por más que le intente no me la quiso cambiar ni con mi hermana, y vaya que le insistí cabronamente.

La historia de las Vagabundo en realidad nace de la Raleigh Chopper, una bici que se creó en 1968 en la fábrica de Nottingham, Inglaterra. De ese modelo surgieron muchas bicis que marcaron historia alrededor del mundo, como las propias Rudge, la Schwinn Sting Ray y finalmente en México las Windsor Vagabundo.
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En la escuela todas las niñas querían dar su vuelta en mi bicicleta, la mía era verde metálico... Una verdadera chingonada! Todo iba bien hasta que la "tunnié", era la época del auge de las BMX y salió la Mototrial de Bimex y me fascinaba esa bici por su línea de cross, como no podía comprar una, así que decidí transformar mi bici Vagabundo.

"Tuneame la Vaga": Lo primero que hice fue cortarle el guardalodo delantero y quitar la llanta pequeña rodada 16 y sustituirla con otra rodada 20, le cambié el manubrio Chopper a uno tipo cross, quité el asiento de banana y le metí uno de panadero con resortes, llantas de tacos... Cometí una felonía pero ya no había marcha atrás, lo importante es que estuve contento y me sirvió para lo que quería, ir a echar desmadre en las carreras a campo traviesa con mis cuates.


La Bicicleta Vagabundo se dejó de fabricar y después de muchos años fue rediseñada por la fábrica Mercurio en el año 2009. Mercurio es quien adquirió WINDSOR, creador de la Vagabundo en los años 60s. El nuevo diseño fue muy diferente al original, un verdadero insulto a la leyenda Vagabundo, por consiguiente no tuvo el éxito que se esperaba y se descontinuó dando paso a modelos MTB y BMX.

Mi bicicleta Vagabundo terminó a manos de un wey de la secundaría al que se la presté y nunca me la devolvió, después de tantos años, aún recuerdo la cara de ese maldito que prácticamente me robó mi bicicleta! Solo Dios sabrá que fue de mi amada Vagabundo, que a esas alturas ya estaba pintada de un rojo oscuro policromo tirando a café.

Después tuve varias bicicletas compradas con mi propio dinerito o por intercambio de objetos, por ejemplo tuve mi primera BMX cambiándola con una radio-grabadora de cassetes, después conseguí una bicicleta de velocidades e intenté meterme al mundo de las carreras de ruta sin éxito. Así empezó mi vida en el ciclismo y posteriormente adquirí infinidad de bicicletas BMX de marcas reconocidas como GT, Dyno, RedLine, Haro, Hoffman Bikes, Etc. Y ya en el MTB me hice de unas Alubike, Specialized, Fuji, Giant, Trek... Pero eso si, como al primer amor, nunca olvidaré mi primera bicicleta... Mi Bicicleta Vagabundo.

Lalo Paredes

PD: La bicicleta de la imagen superior es una Vagabundo que en una ocasión llevaron a reparar a Bicimotos SA, (Cuando laboraba allí) Tenía todas sus partes originales y estuvo guardada durante años en un garage, desgraciadamente está muy oxidada pero con un buen trabajo de restauración quedaría impecable!

Muere a los 90 años Paul Van Doren, creador de los míticos tenis Vans


El innovador empresario construyó un imperio desde el sur de California apoyándose en la cultura del surf, el ‘skate’ BMX y el punk. Paul Van Doren, cofundador de Vans, la empresa de zapatillas de California inseparables de la cultura skater y el punk de los noventa, murió ayer a los 90 años. La noticia se conoció a través de las redes sociales de la compañía, con sede en Costa Mesa, al sureste de Los Ángeles, sin que se incluyera ninguna información sobre las causas del fallecimiento. “Los atrevidos experimentos de Paul en el diseño de productos, la distribución y el marketing, junto con su habilidad para los números y la eficiencia, convirtieron un negocio familiar de calzado en una marca mundialmente reconocida”.

Hijo de un inventor y una costurera, Van Doren nació en Boston en 1930, en plena Gran Depresión. Con 14 años abandonó el instituto y se puso a trabajar. Su labor optimizando la producción de zapatillas en la empresa Randy’s Rubber Company East de Randolph, Massachusetts, fue tan buena que la gerencia lo envió a Randy’s West en Garden Grove, California, que era entonces la tercera fabrica de calzado más grande de Estados Unidos, para que la mejorara. Van Doren lo consiguió.

En el verano de 1964 instaló un puesto de Randy’s en el Open de Surf de Estados Unidos. Allí conoció al legendario surfista hawaiano Duke Kahanamoku y se ofreció a hacerle un par de zapatillas a juego con su camisa hawaiana. Gracias a esas zapatillas, Van Doren entró en la comunidad de este deporte, un lugar del que ya nunca saldría. Vans es todavía hoy el patrocinador principal del campeonato.

Tras una disputa con la dirección de Randy’s, Paul se lanzó por su cuenta, con una inversión de 250.000 dólares (unos 205.000 euros al cambio actual) y la intención de fabricar zapatillas y venderlas directamente en la fábrica de Anaheim, California. Los padres de su mujer, su cuñado, sus hermanos, su hijo y sus hijas trabajaron en la construcción, la pintura y ayudaron a montar las máquinas de Vans. El eslogan de la primera caja de zapatos era “Canvas Shoes for the Entire Family” (zapatos de lona para toda la familia). Tuvieron tanto éxito que al principio les costaba afrontar la demanda. Sus zapatillas tenían personalidad propia, motivada por el diseño doméstico. Por ejemplo, sus emblemáticas suelas waffle surgieron en realidad por un defecto. Las suelas originales se agrietaban, así que creó un patrón más denso que se convirtió en su seña de identidad.

Esa suela añadía agarre, algo que gustó a los skaters, que se convertirían en los primeros en hacer que el nombre de la marca se extendiera fuera de California. Van Doren potenció esa conexión. “Todo el mundo echaba a esos chavales de los parques. Y aquí hay una empresa que les escucha, les apoya y les hace zapatillas”, declaró Van Doren a Los Angeles Magazine. Además, Vans concibió con los skaters Stacy Peralta y Tony Alva en 1976 las #95, después llamadas Era, que se convirtieron el emblema de una generación. También fundarían Vans skate team. Después llegaría el equipo de surf y el de BMX.

Paul Van Doren tuvo también una idea única: No solo vendían las zapatillas en pares, se podían comprar individualmente. Algo que le venía fenomenal a los skaters, que siempre gastaban una antes que la otra. La personalización fue uno de sus grandes elementos diferenciadores. Fabricaba zapatillas a juego con los vestidos de moda o los uniformes escolares. De hecho, su icónico diseño ajedrezado nació observando a los estudiantes del instituto Huntington Beach. “Vimos que los niños dibujaban tableros de ajedrez en la tira de goma de la zapatilla, entonces los imprimimos en la goma y luego en la lona”, contó Steve Van Doren, hijo del fundador y actual vicepresidente de Vans en una entrevista. “Así es como surgió, simplemente los clientes nos guiaban”.

“Los mejores maestros en el arte de la venta al por menor son los propios clientes”, escribió Paul Van Doren en sus memorias Authentic: A Memoir by the Founder of Vans (Auténtico: memorias del fundador de Vans), publicadas unas semanas antes de su muerte. A Vans, tener el punto de venta en la fábrica (ahora producen fuera de Estados Unidos) les daba la flexibilidad necesaria para ofrecer respuestas rápidas.


La popularidad de la marca se disparó después de que Sean Penn apareciera en la película de 1982 Fast Times at Ridgemont High (traducido en España como Aquel excitante curso) con su propio par de Checkerboard Slip-Ons. Se cuenta que Penn, californiano de Santa Mónica, era un fanático de Vans y compró un par de zapatillas ajedrezadas para su propio uso. Cuando aparecieron en la película, Vans se convirtió en una sensación, doblando su facturación de 20 millones a 40 millones de dólares.

Pero el éxito atrajo las imitaciones baratas. Vans fue una de las primeras perjudicadas por el auge de la piratería textil masiva, y la competencia replicó sus métodos. Eso mermó los beneficios de la empresa, que además fracasó en su intento de ampliar la base de clientes metiéndose en el mundo del calzado especializado para el fútbol, el baloncesto, el paracaidismo o el breakdance. La firma se vio obligada a declararse en quiebra en 1984. Paul Van Doren, que se había retirado en 1980, volvió ese año a dirigir Vans, pero no pudo evitar que la empresa fuera vendida a un banco en 1988, aunque la dirección siguió estando en manos de la familia.

Rebautizada como Vans Inc., salió a bolsa en 1991 y en 2004 fue vendida a VF Corp. La multinacional con base en Denver es propietaria de otras marcas como Dickies, JanSport, Timberland y The North Face. “VF entiende que los orígenes de una empresa pueden fortalecer la marca”, escribió en sus memorias Paul Van Doren.

En los noventa, Vans vivió un renacer. Fue pionera en la moda de las colaboraciones. Lo hizo con Disney, Star Wars o Supreme. Desde 1995 patrocina el Warped Tour, la gira mundial itinerante del entonces floreciente punk californiano, cuando bandas como The Offspring, Green Day o NoFX vendían millones de discos con un sonido heredado de los Ramones y una estética skater. Vans se convirtió en el calzado que identificaba a los seguidores de esos grupos. Pero también se expandió más allá del streetwear. A partir de 2003, la colección Vans Vault recuperó clásicos y eso la ayudó a entrar en la escena de la alta costura colaborando con Karl Lagerfeld, Marc Jacobs o Kenzo.

Más de medio siglo después de su fundación, Vans es un icono mundial omnipresente en las calles, que lo mismo se puede ver en los pies de un surfero de Cantabria que en los de Justin Bieber o las Kardashian. Patrocina eventos culturales y deportivos y mueve casi 2.000 millones de euros cada año. Tras la muerte de su fundador, tres generaciones de Van Doren ocupan puestos destacados en la marca. “Paul no era solo un empresario; era un innovador. La Van Doren Rubber Company fue la culminación de toda una vida de experimentación y trabajo duro en la industria del calzado”, se leía en el comunicado que la empresa publicó tras su muerte.

Iñigo López Palacios | El Pais