He inculcado a mis hijos el amor por el ciclismo, pero si alguno de ellos se decide por algún otro deporte, incluso el fútbol, créanme que los apoyaré, pero que le den con ganas y siempre anteponiendo el estudio, que es al final, de lo que subsistirán. ¡Mantengamos los pies en los pedales y listo!
Cómo fue que cambié el fútbol por el ciclismo
He inculcado a mis hijos el amor por el ciclismo, pero si alguno de ellos se decide por algún otro deporte, incluso el fútbol, créanme que los apoyaré, pero que le den con ganas y siempre anteponiendo el estudio, que es al final, de lo que subsistirán. ¡Mantengamos los pies en los pedales y listo!
Street Riders BMX Club
Como resultado de ese trabajo, representamos al estado en competencias realizadas en los estados de Quintana Roo, Campeche, Veracruz, San Luis Potosí, Puebla y Distrito Federal (CDMX) entre otros, obteniendo lugares destacados tanto en la modalidad de rampa como de piso (Flatland). Todo esto gracias a la inclusión del BMX como deporte olímpico y el mayor apoyo por parte de la Federación Mexicana de Ciclismo a la que igualmente estábamos adheridos como cualquier otro deportista federado.
Otros lugares que nos servían de entrenamiento o reunión eran el parque de las Américas, la pista de patinaje del Zoo Centenario, el parque de la Col. Esperanza, la pista de patinaje de la Col. Alemán, entre otros.
A partir del año 2005, este deporte sufrió algunas innovaciones, donde realmente no era necesaria la labor de equipo y se volvió individualista, el apoyo de las autoridades cada vez era menos frecuente y los dirigentes del club empezaron a tener otras ocupaciones. Las actividades como organización se dieron por terminadas en 2006, dando paso a nuevas generaciones y otro estilo de administración.
Algunos antiguos practicantes de este deporte han continuado sus actividades ciclistas dentro del ámbito del Mountainbike (MTB) Tal es el caso de Alex Gil, Max Salazar, Richard Palomo, Eduardo Paredes, entre algunos otros.
Puedes ver imágenes de esta época en las galerías de BMX Old School Mérida
La historia oculta de una Bicicleta BMX | Redline RL-20
Buen día hermanos bikers, en esta ocasión les voy a contar algo triste y anecdótico a la vez.
Entre los innumerables grupos de ciclismo a los que pertenezco, me llegó la publicación de esta bicicleta BMX antigua, como de principios de los 80s y me recordó una escena de mi vida, cuando laboraba en conocida tienda de Bicicletas, hace ya como 15 años.
Mi trabajo era hacer y enviar anuncios de prensa a diferentes periódicos y revistas, diseñar todo la papelería, letreros y lonas referente a la tienda y mandarlo a imprenta así como a sucursales, entre otras cosas de diseño gráfico.
A veces para matar el aburrimiento en mis ratos francos (Por lo general hacía rápido mi trabajo o a veces eran repeticiones con leves cambios) me daba una vuelta por el taller de bicicletas, me gustaba curiosear entre las bicicletas que llevaban los clientes a reparar e incluso a restaurar.
Llegue a ver bicicletas de los años 50s, todo tipo de Choppers y Vagabundos, Recumbentes, de dos y tres plazas, triciclos raros, monociclos y en una ocasión me tocó ver una bicicleta como de dos metros de alto (Creo era de algún circo!). Bueno, hasta el carrito de Google Maps con sus cámaras periféricas llegó a caer allí.
Entre esas maravillas, una vez vi una bicicleta BMX importada de Estados Unidos, era una Redline RL-20 (1984) de color blanco y cuadro sencillo, la bicicleta se veía intacta, vieja y con rasgos del tiempo pero nunca usada, lo cual llamó más mi atención, pues para el tiempo que tenía era imposible ver una asi con pintura, calcomanías y componentes originales, llamada "Survivor" por los coleccionistas y restauradores.
Le pregunte al mecánico si no sabía algo referente al dueño y si no la vendían, pues me interesó de sobremanera, me dijo que cuando vengan por ella me avisaba, la oficina de diseño y publicidad estaba a unos pasos del taller.
Pasaron unos días y el mecánico (Se llama Ángel) me avisó que el dueño de la bici ya estaba allí, así que fui a su encuentro, era un señor joven como de 45 años aprox. blanco y entrecano, con ropas de calidad; Con varo, pues.
Me presenté y le pregunté si no vendía la bicicleta y me dijo lo siguiente: "Esta bicicleta era el regalo de cumpleaños de mi hijo, era una bicicleta que deseaba mucho y se la traje de Estados Unidos, la bicicleta llegó unas semanas antes y la guardé en el garaje para dársela el día esperado. Lamentablemente falleció por una enfermedad en el corazón de la cual no teníamos conocimiento. Hace unos días, cuando hacíamos limpieza me la encontré en su caja, tal como la había guardado en el garaje hace ya como 8 años, le pregunté a mi esposa que podíamos hacer con ella y decidimos restaurarla para regalársela a un sobrino nuestro, de 12 años de edad, más o menos de la misma edad que tenía mi hijo"
Por su puesto que ya no le insistí en comprársela, incluso ya ni hablamos de eso, él ya tenía un destino para la bicicleta. Nos despedimos y se llevó su bicicleta la cual haría feliz por fin a un niño.
La anécdota aquí es fácil de intuir y tal vez hasta me la guardé en la bolsa para sacarla en el momento adecuado, pero pienso que si compras un regalo para alguien, no esperes una fecha especial para entregárselo, hazlo feliz tan pronto como puedas pues no sabemos que puede pasar al siguiente minuto. Igualmente si compras una camisa (Por decir un ejemplo) para un evento especial, no esperes ese momento especial... Ese momento especial es ahora, el momento especial es la vida... Ponte esa pinxe camisa!
Por: Lalo Paredes | Foto: Mr. Nes
Mi primera bicicleta | La Historia de la Vagabundo
La historia de las Vagabundo en realidad nace de la Raleigh Chopper, una bici que se creó en 1968 en la fábrica de Nottingham, Inglaterra. De ese modelo surgieron muchas bicis que marcaron historia alrededor del mundo, como las propias Rudge, la Schwinn Sting Ray y finalmente en México las Windsor Vagabundo.
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"Tuneame la Vaga": Lo primero que hice fue cortarle el guardalodo delantero y quitar la llanta pequeña rodada 16 y sustituirla con otra rodada 20, le cambié el manubrio Chopper a uno tipo cross, quité el asiento de banana y le metí uno de panadero con resortes, llantas de tacos... Cometí una felonía pero ya no había marcha atrás, lo importante es que estuve contento y me sirvió para lo que quería, ir a echar desmadre en las carreras a campo traviesa con mis cuates.
La Bicicleta Vagabundo se dejó de fabricar y después de muchos años fue rediseñada por la fábrica Mercurio en el año 2009. Mercurio es quien adquirió WINDSOR, creador de la Vagabundo en los años 60s. El nuevo diseño fue muy diferente al original, un verdadero insulto a la leyenda Vagabundo, por consiguiente no tuvo el éxito que se esperaba y se descontinuó dando paso a modelos MTB y BMX.
Muere a los 90 años Paul Van Doren, creador de los míticos tenis Vans
Hijo de un inventor y una costurera, Van Doren nació en Boston en 1930, en plena Gran Depresión. Con 14 años abandonó el instituto y se puso a trabajar. Su labor optimizando la producción de zapatillas en la empresa Randy’s Rubber Company East de Randolph, Massachusetts, fue tan buena que la gerencia lo envió a Randy’s West en Garden Grove, California, que era entonces la tercera fabrica de calzado más grande de Estados Unidos, para que la mejorara. Van Doren lo consiguió.
En el verano de 1964 instaló un puesto de Randy’s en el Open de Surf de Estados Unidos. Allí conoció al legendario surfista hawaiano Duke Kahanamoku y se ofreció a hacerle un par de zapatillas a juego con su camisa hawaiana. Gracias a esas zapatillas, Van Doren entró en la comunidad de este deporte, un lugar del que ya nunca saldría. Vans es todavía hoy el patrocinador principal del campeonato.
Tras una disputa con la dirección de Randy’s, Paul se lanzó por su cuenta, con una inversión de 250.000 dólares (unos 205.000 euros al cambio actual) y la intención de fabricar zapatillas y venderlas directamente en la fábrica de Anaheim, California. Los padres de su mujer, su cuñado, sus hermanos, su hijo y sus hijas trabajaron en la construcción, la pintura y ayudaron a montar las máquinas de Vans. El eslogan de la primera caja de zapatos era “Canvas Shoes for the Entire Family” (zapatos de lona para toda la familia). Tuvieron tanto éxito que al principio les costaba afrontar la demanda. Sus zapatillas tenían personalidad propia, motivada por el diseño doméstico. Por ejemplo, sus emblemáticas suelas waffle surgieron en realidad por un defecto. Las suelas originales se agrietaban, así que creó un patrón más denso que se convirtió en su seña de identidad.
Esa suela añadía agarre, algo que gustó a los skaters, que se convertirían en los primeros en hacer que el nombre de la marca se extendiera fuera de California. Van Doren potenció esa conexión. “Todo el mundo echaba a esos chavales de los parques. Y aquí hay una empresa que les escucha, les apoya y les hace zapatillas”, declaró Van Doren a Los Angeles Magazine. Además, Vans concibió con los skaters Stacy Peralta y Tony Alva en 1976 las #95, después llamadas Era, que se convirtieron el emblema de una generación. También fundarían Vans skate team. Después llegaría el equipo de surf y el de BMX.
Paul Van Doren tuvo también una idea única: No solo vendían las zapatillas en pares, se podían comprar individualmente. Algo que le venía fenomenal a los skaters, que siempre gastaban una antes que la otra. La personalización fue uno de sus grandes elementos diferenciadores. Fabricaba zapatillas a juego con los vestidos de moda o los uniformes escolares. De hecho, su icónico diseño ajedrezado nació observando a los estudiantes del instituto Huntington Beach. “Vimos que los niños dibujaban tableros de ajedrez en la tira de goma de la zapatilla, entonces los imprimimos en la goma y luego en la lona”, contó Steve Van Doren, hijo del fundador y actual vicepresidente de Vans en una entrevista. “Así es como surgió, simplemente los clientes nos guiaban”.
“Los mejores maestros en el arte de la venta al por menor son los propios clientes”, escribió Paul Van Doren en sus memorias Authentic: A Memoir by the Founder of Vans (Auténtico: memorias del fundador de Vans), publicadas unas semanas antes de su muerte. A Vans, tener el punto de venta en la fábrica (ahora producen fuera de Estados Unidos) les daba la flexibilidad necesaria para ofrecer respuestas rápidas.
La popularidad de la marca se disparó después de que Sean Penn apareciera en la película de 1982 Fast Times at Ridgemont High (traducido en España como Aquel excitante curso) con su propio par de Checkerboard Slip-Ons. Se cuenta que Penn, californiano de Santa Mónica, era un fanático de Vans y compró un par de zapatillas ajedrezadas para su propio uso. Cuando aparecieron en la película, Vans se convirtió en una sensación, doblando su facturación de 20 millones a 40 millones de dólares.
Pero el éxito atrajo las imitaciones baratas. Vans fue una de las primeras perjudicadas por el auge de la piratería textil masiva, y la competencia replicó sus métodos. Eso mermó los beneficios de la empresa, que además fracasó en su intento de ampliar la base de clientes metiéndose en el mundo del calzado especializado para el fútbol, el baloncesto, el paracaidismo o el breakdance. La firma se vio obligada a declararse en quiebra en 1984. Paul Van Doren, que se había retirado en 1980, volvió ese año a dirigir Vans, pero no pudo evitar que la empresa fuera vendida a un banco en 1988, aunque la dirección siguió estando en manos de la familia.
Rebautizada como Vans Inc., salió a bolsa en 1991 y en 2004 fue vendida a VF Corp. La multinacional con base en Denver es propietaria de otras marcas como Dickies, JanSport, Timberland y The North Face. “VF entiende que los orígenes de una empresa pueden fortalecer la marca”, escribió en sus memorias Paul Van Doren.
En los noventa, Vans vivió un renacer. Fue pionera en la moda de las colaboraciones. Lo hizo con Disney, Star Wars o Supreme. Desde 1995 patrocina el Warped Tour, la gira mundial itinerante del entonces floreciente punk californiano, cuando bandas como The Offspring, Green Day o NoFX vendían millones de discos con un sonido heredado de los Ramones y una estética skater. Vans se convirtió en el calzado que identificaba a los seguidores de esos grupos. Pero también se expandió más allá del streetwear. A partir de 2003, la colección Vans Vault recuperó clásicos y eso la ayudó a entrar en la escena de la alta costura colaborando con Karl Lagerfeld, Marc Jacobs o Kenzo.
Más de medio siglo después de su fundación, Vans es un icono mundial omnipresente en las calles, que lo mismo se puede ver en los pies de un surfero de Cantabria que en los de Justin Bieber o las Kardashian. Patrocina eventos culturales y deportivos y mueve casi 2.000 millones de euros cada año. Tras la muerte de su fundador, tres generaciones de Van Doren ocupan puestos destacados en la marca. “Paul no era solo un empresario; era un innovador. La Van Doren Rubber Company fue la culminación de toda una vida de experimentación y trabajo duro en la industria del calzado”, se leía en el comunicado que la empresa publicó tras su muerte.
Iñigo López Palacios | El Pais






